Nuestra independencia siempre nos ha demandado absoluta entrega. Así fue al inicio del siglo XIX y así nos corresponde en este siglo XXI. En ambas ocasiones hemos tenido que hacer frente a los poderes colonialistas externos, pero también a sus agentes internos que realizaron y realizan actos de división, de sabotajes, mientras inundan al mundo con rumores repletos de mentiras.
Basta con revisar lo que se dijo sobre Bolívar, sobre todo, pero también sobre el resto de las figuras prominentes de nuestra lucha de liberación nacional del siglo XIX, para constatar que el recurso de criminalizar al liderazgo revolucionario es también una fórmula repetitiva en el intento de frenar nuestra firme determinación de soberanía e independencia.
De manera que nuestra historia, aun cuando pone su acento en la confrontación con los poderes extranjeros que han querido dominarnos, también incluye la lucha de las fuerzas patrióticas contra los agentes internos que colaboran con esas potencias colonialistas y neocolonialistas.
Como ocurrió durante nuestra primera lucha independentista, en la actualidad debemos hacer frente a otro imperio decadente, incapaz de generar bienestar, incluso para sus propios ciudadanos, a pesar del saqueo permanente de recursos de los países que mantiene sometidos.
En Venezuela, una minoría irrisoria e irritante, abiertamente antipatriótica y fascista, se presta para servir de vocera a los intereses del imperialismo estadounidense. Sus infamias parecen multiplicadas en redes sociales, en donde cuentan con un grupo de mercenarios baratos, fabricadores de odio, que no están en Venezuela.
Es un profundo asco el que producen estos mercenarios de las redes sociales, con sus abiertos deseos de una sanguinaria venganza dirigida contra los sectores populares, contra esa mayoría de compatriotas que sostienen con amor y alegría la Revolución Bolivariana.
Esa fuerza patriótica se ha expresado, con orgullo, ante el llamado del Presidente Nicolás Maduro para defender la Patria desde las milicias populares. Son más de ocho millones de personas que han expresado su disposición máxima de acción frente a la grosera amenaza que imponen las mafias de Miami desde el Departamento de Estado yanqui.
Nuestra respuesta recuerda la digna postura del líder histórico de Vietnam, Ho Chi Minh, quien sentenció: “Más vale perderlo todo que perder el país y ser esclavo”.

