La crisis energética provocada por el bloqueo de EE.UU. contra Cuba experimenta un respiro con el inicio del proceso de distribución a nivel nacional de productos derivados de la refinación de las 100.000 toneladas de petróleo donadas por Rusia, según confirmó la Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
“Esto es un alivio para poder sostener las demandas que tienen hoy nuestras infraestructuras críticas”, declaró el director adjunto de CUPET, Irenaldo Pérez Cardoso, al anunciar la puesta en marcha de la refinería de Cienfuegos, encargada de procesar el cargamento.
El envío, que comprende 100.000 toneladas de petróleo ruso, llegó a la isla a finales de marzo y se refina de manera continua para transformarse en productos energéticos esenciales. Entre ellos, el diésel, destinado a la generación distribuida y al respaldo de la economía nacional; el fueloil, que alimentará los motores del sistema eléctrico; además de gasolina y gas licuado, este último dirigido a hospitales y centros de servicios básicos.
El proceso de refinación, que se extiende entre 12 y 15 días, garantiza que ningún producto salga de la planta sin cumplir los estándares de calidad establecidos.
Durante los últimos cuatro meses, la producción de combustibles derivados del crudo se había detenido debido a la escasez de suministros, agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos, la escalada militar y posterior agresión contra Venezuela y las presiones hacia terceros países que intentan comerciar con Cuba.
Los derivados son distribuidos en todo el país mediante la coordinación de la Unión de Ferrocarriles de Cuba y buques nacionales, asegurando el traslado desde el centro hacia las provincias. También se trasladan por carretera.

