«Cuba va», ese es el título de uno de los añosos temas que entonaron Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, quienes bastante jóvenes ya fijaban la posición que hoy mantiene el 90 % de la población en la isla.
De los tres queda Silvio Rodríguez y mantiene exactamente la misma postura de su juventud.
El hombre anaranjado no sabe vivir sin que se le mencione y muchos países y medios le hacen el juego, que es como darle azúcar al cáncer para que se multiplique sin uno “saberlo”.
En el colmo del cinismo imperialista recrudeciendo bloqueo y sanciones contra un pueblo que lo ha dado todo en aras de la solidaridad y la autodeterminación, salen ahora con una “ayuda humanitaria” de 100 millones de dólares.
Será un tema soberano del gobierno de Cuba aceptar o no ese dinero embarrado de la sangre de los niños de Gaza, de las niñas masacradas en Irán, de los 100 muertos (venezolanos y cubanos) de Caracas el pasado 3 de enero, para no seguir echando la vista hacia a atrás y pensar en Torrijos, en Ghadafi, en Maurice Bishop, Lumumba y Sankara.
Copio un texto que llegó desde Cuba, aún sin tener la identificación pero sí la clara procedencia. Dice lo que ese hermano pueblo siente y proclama: “100 millones. ¿se supone que debemos correr tras ellos? Cuanta nobleza la del magnate y su corporación. Cuba haría esa cifra cada minuto de cada día si no estuviera bloqueada. Si Estados Unidos no atravesara su destino con sanciones, millones de turistas gastarían esa cifra en Cuba cada hora; cada crucero que viniera la produciría; cada exportación de níquel; cada relación económica internacional sin listas de patrocinadores del terrorismo. Daría risa si no fuera tan pérfida la intención: ofrecer una limosma que sacan de lo que han robado por todo el mundo”.
Cuba no tiene precio, y la solidaridad del mundo tampoco.

