El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, se sumó este domingo en el estado Táchira al inicio de una peregrinación nacional que recorrerá el territorio venezolano hasta Caracas. La movilización, que integra a diversos sectores sociales, exige el levantamiento definitivo de las medidas coercitivas unilaterales y busca ratificar al país como una zona de paz.
Durante el acto, el dirigente destacó que esta ruta conecta simultáneamente a las regiones de Occidente, Oriente, Sur, Andes y Llanos con un destino final en la capital el próximo 1 de mayo. Cabello enfatizó que el movimiento trasciende la militancia partidista, convocando a una unidad nacional que incluya a empresarios, trabajadores, campesinos y sectores religiosos.
El líder político subrayó la importancia de dejar de lado las diferencias ideológicas para enfrentar las restricciones financieras que afectan el desarrollo del país. “La bandera que levantamos es la de la paz y el fin de las medidas coercitivas”, expresó ante la multitud, añadiendo de forma contundente que esta situación “no es un problema del gobierno, es un problema del pueblo venezolano”.
Impacto social y rechazo a la narrativa de odio
En su intervención, el también ministro de Interior, Justicia y Paz, denunció las consecuencias reales de las sanciones en la cotidianidad de los ciudadanos, rechazando la tesis de que estas medidas sean selectivas. Mencionó el cierre de empresas, las dificultades para acceder a medicinas y las limitaciones comerciales, especialmente las vividas durante la emergencia sanitaria por la pandemia.
Al respecto, instó a reflexionar sobre el daño humano causado por el bloqueo: “Pregúntenle al que cerró su empresa o al que perdió un familiar si no lo afectaron”, sentenció. Asimismo, Cabello arremetió contra lo que calificó como una campaña internacional de odio y manipulación mediática destinada a justificar las agresiones económicas contra la nación.
Defendió la dignidad de las autoridades venezolanas frente a ataques personales y exigió respeto para el país. “Ya basta de odio contra nuestro país”, reclamó el vocero del PSUV, quien también abogó por el abandono de posiciones extremas para consolidar un clima de diálogo y reconstrucción. “No es momento de trincheras, es momento de construir caminos”, subrayó.
Espiritualidad y perspectivas de recuperación económica
La jornada en la entidad andina estuvo marcada por un fuerte componente espiritual, donde se invocaron símbolos de fe como el Santo Cristo de La Grita y la Virgen de la Consolación de Táriba. Cabello resaltó que la espiritualidad actúa como una fuerza de unión para el pueblo venezolano, definiendo la movilización no solo como un acto político, sino como un gesto de fe y esperanza en el futuro de la República.
Esta conexión con las tradiciones locales reforzó el mensaje de paz que el PSUV busca proyectar hacia el resto de las regiones durante el trayecto.
El dirigente proyectó un escenario de prosperidad económica en caso de que cesen las restricciones internacionales. Destacó el potencial exportador de rubros como el café y el cacao, además de la posibilidad de generar hasta 15,000 empleos directos en el estado Táchira mediante el fortalecimiento del intercambio comercial fronterizo.
La actividad concluyó con un llamado a la inclusión de todos los actores políticos, bajo la premisa de que la recuperación plena de la economía nacional es una meta que requiere el esfuerzo de todos los sectores de la sociedad.

