El 12 de diciembre de 1994 representa un hito. Ese día, en El Dorado Country Club de Paracotos, Cheo García terminó su actuación con la Orquesta de Charlie Frómeta, interpretando Pensándolo bien, de Rafael Solano y Yaky Núñez del Risco. Fue la última presentación en vivo del cantante zuliano. Ocho días después, murió por un paro cardiorrespiratorio.
El guarachero llevaba algo más de dos años lidiando con diferentes problemas de salud que lo llevaron a ingresos frecuentes en la clínica Attias, la Ávila y el hospital Victorino Santaella de Los Teques, donde finalmente falleció.
Para ese momento, la historia ya estaba escrita. Si bien militó en diferentes orquestas, antes y después de ingresar a Billo’s Caracas Boys, fue de la mano del maestro Luis Frómeta que alcanzó sus mayores éxitos, a partir del momento en que popularizó La vaca vieja.
Con el músico dominicano grabó más de 400 temas, muchos de los cuales son clásicos: Los cadetes, El profesor Rui Rua, Baco son, Cantares de Navidad, Gaita con Billo, Maturín y Barcelona, Mosaico 30, Valencia señorial; Santa Marta, Barranquilla y Cartagena; Bacosó, Al paso, Ariel, Karacatiski, Fiesta en Corraleja, Yolanda, Toy contento y Pa’ Maracaibo me voy, enraizados en la memoria colectiva de los venezolanos.
Vuelo hacia los sueños
Cheo o José Rafael García Áñez, como aparece registrado en su partida de nacimiento, llegó al mundo el 1 de mayo de 1926, en el corazón de Maracaibo. Se cumplió hace poco un siglo exacto de eso.
En vida, recordada estar tumbado en una hamaca, simulando tocar la guitarra, con un palo de escoba, cuando tenía 5 o 6 años.
A los 9, formó un grupete con sus amigos del barrio, para actuar entre los vecinos, a cambio de sándwiches y refrescos. A los 10, se convirtió en la estrella de Estampas Líricas Miniatura de Maracaibo. A los 14, comenzó sus andanzas radiofónicas en Ondas del Lago, Radio Popular y Ecos del Zulia. Y a los 15, incursionó en la vida nocturna, cantando en diferentes clubes marabinos.
Fue fichado por la Orquesta Campusano y por Garrido y sus Solistas. Sin embargo, sus sueños iban mucho más allá. En 1953, pidió 100 bolívares prestados y compró un pasaje aéreo hasta Maiquetía. Hizo magia con los tres bolívares que le quedaron, para pagar el taxi y procurarse un lugar donde dormir.
Pateando la calle, llegó a la sede de Radiodifusora Venezuela. Pidió hablar con el director de la orquesta de la emisora, Chucho Sanoja, quien, luego de acompañarlo al piano, lo contrató por 800 bolívares mensuales.
Pasó por las agrupaciones de Pablo Sosa, Pedro J. Belisario, Arnoldo Nali y Los Peniques, hasta que, en 1960, se integró al tren vocal de Billo’s. Esta relación duró 21 años.
Fiesta
Luego de renunciar a Billó’s Caracas Boys, Cheo García estuvo en Los Melódicos, La Tremenda e incluso se atrevió a formar La Gran Orquesta de Cheo y Memo (Morales), con su excompañero y amigo. Sus últimos días fueron al lado de Charlie Frómeta.
De sus dos matrimonios (con Aída y Sonia) nacieron siete hijos. Al morir, fue sepultado en el Cementerio de Los Teques. No obstante, luego de un sinfín de diligencias, gestores culturales y familiares lograron que sus restos fueran trasladados a Maracaibo.
El 30 de abril de 2006, fue recibido por una multitud que lo acompañó hasta la Basílica de La Chinita y hasta el cementerio bautizado con el nombre de la patrona zuliana.

